razyel
Poeta recién llegado
Llora la guitarra,
lágrimas monótonas.
Se lee en sus cuerdas,
un lamento infinito,
como fantasmal grito,
sangrando en el eco
decadente y maligno
de sus acordes.
Llora la guitarra,
agónica y acústica.
Desahoga su miseria,
en un sólo sostenido,
en una triste melodía,
en mis dedos rojos
rasgando furiosos
sus seis cuerdas.
Llora la guitarra,
mi llanto musical.
Tiritan sus vértebras,
metálicas, de acero,
sangrantes, azules,
frías y estridentes;
una escala lagrimal
solloza angustiosa.
lágrimas monótonas.
Se lee en sus cuerdas,
un lamento infinito,
como fantasmal grito,
sangrando en el eco
decadente y maligno
de sus acordes.
Llora la guitarra,
agónica y acústica.
Desahoga su miseria,
en un sólo sostenido,
en una triste melodía,
en mis dedos rojos
rasgando furiosos
sus seis cuerdas.
Llora la guitarra,
mi llanto musical.
Tiritan sus vértebras,
metálicas, de acero,
sangrantes, azules,
frías y estridentes;
una escala lagrimal
solloza angustiosa.