requiem_gothik
Poeta recién llegado
Una lágrima, una sensación,
de querer llorar a grito abierto,
sin la posibilidad de ser cierto,
solitario oprimido en desesperación.
Dos sentimientos de los peores en el mundo,
con la ingenuidad de creer que todo es correcto,
con la experiencia de saber que no es perfecto,
con la desilusión de sentirme un ser inmundo.
Tres palabras encerradas en la frase sin un sustento,
"No te quiero" es tan duro y sin embargo lo contemplo,
como al Cristo crucificado que yace en el atrio del templo,
clavado de pies y manos, y yo muriendo por dentro.
Cuatro son las sinfonías, que por Mozart marcaba tu pasión,
todo soneto dulce, que afirmaba tu fina soledad,
cada sonido agudo que resguarda tu fidelidad,
a un compositor tan grande y sus obras eran tu obsesión.
Cinco callejuelas de Murcia despertaron en ti asombro,
tanta emoción al recorrerlas porque estaban llenas de color,
con maravilla observabas y te imaginabas en ese esplendor,
cuál fue tu sorpresa, que todo de ti se volvió escombro.
Seis temores por accidente me habrías presentado,
dolor, miedo, soledad, egoísmo, rencor y odio y tu dentro de cinco,
tu temor fue el miedo a que te dijera, a tu santo no me le hinco,
me envolviste con tus miedos y por eso todo se ha derrumbado.
Siete pecados capitales resonaban en tu rezo sereno y meditado,
Señor, líbranos de todo mal mientras tu corazón emanaba odio,
el cual golpeaba mis entrañas, nunca supuse y era tan obvio,
era evidente no me soportabas, fue algo inesperado.
Ocho tiempos maravillosos que mi mente apoderó, algo ciego,
con el llanto reprimido salí a buscar consuelo,
bajo el azul cielo de España y mis lagrimas mojando el suelo,
estuve caminando, buscando la paz, buscando sosiego.
Nueve viñedos que otorgaban el fruto para tu vino favorito,
contemplé en mi cabeza las palabras a punto de brotar,
Sí ya no quieres verme dímelo y buscar otro lugar donde estar
días tristes, tanto dolor y sin poder olvidar tu vino exquisito.
Diez son los últimos besos antes de salir con algo arrepentido,
de mi corazón imploraba que no me destierres de tu pensamiento,
seguirme sintiendo un ser humillado, no tengo escarmiento,
pero por favor, no me odies, a eso aun no le veo sentido.
de querer llorar a grito abierto,
sin la posibilidad de ser cierto,
solitario oprimido en desesperación.
Dos sentimientos de los peores en el mundo,
con la ingenuidad de creer que todo es correcto,
con la experiencia de saber que no es perfecto,
con la desilusión de sentirme un ser inmundo.
Tres palabras encerradas en la frase sin un sustento,
"No te quiero" es tan duro y sin embargo lo contemplo,
como al Cristo crucificado que yace en el atrio del templo,
clavado de pies y manos, y yo muriendo por dentro.
Cuatro son las sinfonías, que por Mozart marcaba tu pasión,
todo soneto dulce, que afirmaba tu fina soledad,
cada sonido agudo que resguarda tu fidelidad,
a un compositor tan grande y sus obras eran tu obsesión.
Cinco callejuelas de Murcia despertaron en ti asombro,
tanta emoción al recorrerlas porque estaban llenas de color,
con maravilla observabas y te imaginabas en ese esplendor,
cuál fue tu sorpresa, que todo de ti se volvió escombro.
Seis temores por accidente me habrías presentado,
dolor, miedo, soledad, egoísmo, rencor y odio y tu dentro de cinco,
tu temor fue el miedo a que te dijera, a tu santo no me le hinco,
me envolviste con tus miedos y por eso todo se ha derrumbado.
Siete pecados capitales resonaban en tu rezo sereno y meditado,
Señor, líbranos de todo mal mientras tu corazón emanaba odio,
el cual golpeaba mis entrañas, nunca supuse y era tan obvio,
era evidente no me soportabas, fue algo inesperado.
Ocho tiempos maravillosos que mi mente apoderó, algo ciego,
con el llanto reprimido salí a buscar consuelo,
bajo el azul cielo de España y mis lagrimas mojando el suelo,
estuve caminando, buscando la paz, buscando sosiego.
Nueve viñedos que otorgaban el fruto para tu vino favorito,
contemplé en mi cabeza las palabras a punto de brotar,
Sí ya no quieres verme dímelo y buscar otro lugar donde estar
días tristes, tanto dolor y sin poder olvidar tu vino exquisito.
Diez son los últimos besos antes de salir con algo arrepentido,
de mi corazón imploraba que no me destierres de tu pensamiento,
seguirme sintiendo un ser humillado, no tengo escarmiento,
pero por favor, no me odies, a eso aun no le veo sentido.
Completa!
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