Ramon F.Neira
Un viajero anhelando ser poeta
Llegaste
Llegaste cuando todo era oscuro,
para iluminar de esperanzas mi perdido corazón.
Llegaste como la madrugada,
con frío y rocío húmedo, con penas y timideces,
con dolor y nostalgia
Llegaste a mi alma agonizante,
cuando estaba a punto de entregarme,
a la resignación y a la melancolía
Llegaste para iluminar
los oscuros callejones,
cubiertos de engaños y de pesares.
Llegaste como la luz,
me iluminaste y de nuevo me apagaste
te fuiste como el otoño desnudo y frío.
Me dejaste tu olor,
tus aromas blancas
tus tristezas y tu fragilidad.
Me dejaste tu silueta perfecta,
tu último beso
tu voz entrecortada,
tus tiernas caricias.
Llegaste,
como un visitante a mi corazón,
y te fuiste como un transeúnte entre la multitud.
Ahora todo ha vuelto a ser oscuro,
las luces que iluminaron mi casa,
se apagaron, como también
se apagó la dicha que me dejó tu amor.
Llegaste cuando todo era oscuro,
para iluminar de esperanzas mi perdido corazón.
Llegaste como la madrugada,
con frío y rocío húmedo, con penas y timideces,
con dolor y nostalgia
Llegaste a mi alma agonizante,
cuando estaba a punto de entregarme,
a la resignación y a la melancolía
Llegaste para iluminar
los oscuros callejones,
cubiertos de engaños y de pesares.
Llegaste como la luz,
me iluminaste y de nuevo me apagaste
te fuiste como el otoño desnudo y frío.
Me dejaste tu olor,
tus aromas blancas
tus tristezas y tu fragilidad.
Me dejaste tu silueta perfecta,
tu último beso
tu voz entrecortada,
tus tiernas caricias.
Llegaste,
como un visitante a mi corazón,
y te fuiste como un transeúnte entre la multitud.
Ahora todo ha vuelto a ser oscuro,
las luces que iluminaron mi casa,
se apagaron, como también
se apagó la dicha que me dejó tu amor.