Bajaste del cielo
envuelta en el alba,
con su tono rojo, amarillo, oro;
cubriste mi techo,
bañaste mi cuerpo de esa luz tibia
que al frío aparta con un solo beso.
Esa luz suave que ilumina
el viaje que a mi paso llevo.
Tu clara presencia penetró mi mirar
y encendió la chispa que había quedado extinta.
¡Qué bello sol, luna, estrella, ángel!
¿Quién eres
en ese disfraz de mujer
que alimenta mis días
y me llena de placer?
Y con tu grata presencia
me das fuerzas de continuar en vida,
para seguir satisfaciendo mi alma
que me pide más y más
y cada vez más de ti.
envuelta en el alba,
con su tono rojo, amarillo, oro;
cubriste mi techo,
bañaste mi cuerpo de esa luz tibia
que al frío aparta con un solo beso.
Esa luz suave que ilumina
el viaje que a mi paso llevo.
Tu clara presencia penetró mi mirar
y encendió la chispa que había quedado extinta.
¡Qué bello sol, luna, estrella, ángel!
¿Quién eres
en ese disfraz de mujer
que alimenta mis días
y me llena de placer?
Y con tu grata presencia
me das fuerzas de continuar en vida,
para seguir satisfaciendo mi alma
que me pide más y más
y cada vez más de ti.