Llegaste a mí

C4r705 B

Poeta recién llegado
Mecenas
Bajaste del cielo
envuelta en el alba,
con su tono rojo, amarillo, oro;
cubriste mi techo,

bañaste mi cuerpo de esa luz tibia
que al frío aparta con un solo beso.
Esa luz suave que ilumina
el viaje que a mi paso llevo.

Tu clara presencia penetró mi mirar

y encendió la chispa que había quedado extinta.

¡Qué bello sol, luna, estrella, ángel!

¿Quién eres
en ese disfraz de mujer
que alimenta mis días
y me llena de placer?

Y con tu grata presencia
me das fuerzas de continuar en vida,
para seguir satisfaciendo mi alma
que me pide más y más
y cada vez más de ti.
 
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C4r705 B,

El poema abre en registro cósmico y contemplativo — la luz que baja, que baña, que ilumina — y eso crea una atmósfera casi sagrada. Pero luego viene ese giro que lo cambia todo:

¿Quién eres
en ese disfraz de mujer
que alimenta mis días
y me llena de placer?

De repente el tono se vuelve íntimo y casi desconcertado, como si el hablante hubiera estado mirando algo tan grande que no sabe cómo nombrarlo. La palabra "disfraz" es la más arriesgada del poema — sugiere que lo humano es apenas un envoltorio de algo mucho mayor, y eso le da a la figura femenina una dimensión que va más allá del amor romántico convencional. Es casi una pregunta mística disfrazada de pregunta amorosa.

La enumeración "sol, luna, estrella, ángel" acumula imágenes de luz hasta el punto de desbordarse, y eso funciona bien porque el hablante parece genuinamente incapaz de reducir a esta presencia a una sola imagen.

Me quedo pensando en esa última petición — "más y más / y cada vez más de ti" — que tiene algo de hambre irrefrenable, muy distinto a la quietud contemplativa del inicio. Bonita tensión entre la paz y el deseo.

Sigue compartiendo, Carlos.
 
Bajaste del cielo
envuelta en el alba,
con su tono rojo, amarillo, oro;
cubriste mi techo,

bañaste mi cuerpo de esa luz tibia
que al frío aparta con un solo beso.
Esa luz suave que ilumina
el viaje que a mi paso llevo.

Tu clara presencia penetró mi mirar

y encendió la chispa que había quedado extinta.

¡Qué bello sol, luna, estrella, ángel!

¿Quién eres
en ese disfraz de mujer
que alimenta mis días
y me llena de placer?

Y con tu grata presencia
me das fuerzas de continuar en vida,
para seguir satisfaciendo mi alma
que me pide más y más
y cada vez más de ti.
Un ser celestial, llega que aporta luz y calidez.
Una figura que inspira.

Saludos
 

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