Felipe Castro Quiles
Poeta recién llegado
Tu espíritu ha logrado,
mostrarme con certeza,
senderos de un camino,
que a pocos interesa.
Serviste con tu gracia,
manjares en mi mesa;
quitándome esas ansias
de hallar tu fortaleza.
Llegaste tú a mi vida,
para cambiar mi mundo.
Sanaste mis heridas,
al verme moribundo.
Sentándote a mi lado,
me hiciste compañía.
Discreto, ibas llenando,
mis penas de alegría.
Mi corazón hallaste,
e izaste tu bandera.
Lograste rescatarme,
de un fruto que envenena.
Bendito sea tu nombre.
Bendita tu belleza.
Bendito sea el poder
que muestra tu grandeza.
Llegaste tú a mi vida,
para cambiar mi mundo.
Sanaste mis heridas,
al verme moribundo.
Ya arde en mí tu gloria.
Tu luz llego a mi puerta.
Hoy gracias a tu amor,
mi fe ya esta despierta.
Llegaste tú a mi vida,
para cambiar mi mundo.
Sanaste mis heridas
al verme moribundo.
Sentándote a mi lado,
me diste compañía;
y fuiste así llenando,
de apoyo, mi alegría.
mostrarme con certeza,
senderos de un camino,
que a pocos interesa.
Serviste con tu gracia,
manjares en mi mesa;
quitándome esas ansias
de hallar tu fortaleza.
Llegaste tú a mi vida,
para cambiar mi mundo.
Sanaste mis heridas,
al verme moribundo.
Sentándote a mi lado,
me hiciste compañía.
Discreto, ibas llenando,
mis penas de alegría.
Mi corazón hallaste,
e izaste tu bandera.
Lograste rescatarme,
de un fruto que envenena.
Bendito sea tu nombre.
Bendita tu belleza.
Bendito sea el poder
que muestra tu grandeza.
Llegaste tú a mi vida,
para cambiar mi mundo.
Sanaste mis heridas,
al verme moribundo.
Ya arde en mí tu gloria.
Tu luz llego a mi puerta.
Hoy gracias a tu amor,
mi fe ya esta despierta.
Llegaste tú a mi vida,
para cambiar mi mundo.
Sanaste mis heridas
al verme moribundo.
Sentándote a mi lado,
me diste compañía;
y fuiste así llenando,
de apoyo, mi alegría.
Última edición:
::se me olvidaron las estrellas, ahora van...