Entre las inmensidades
del encuentro de un verso
y la tenue piel de un recuerdo,
vives, mujer etérea,
virgen otoñal y poetisa,
de la contradictoria mirada
entre conferir la vida
y serenar la muerte.
Lobo, si me lo permites, me quedo con estos hermosos versos porque al leerlos he tenido la sensación de que has puesto letras a mis pensamientos.
Un beso