Ezegaleon
Poeta recién llegado
Lléname de ti, ahora que puedes,
inmersos en lo fugaz de la magia,
antes de que el crepúsculo
marque la hora de las calabazas.
Antes que estos sueños de besos,
de relojes y de "para-siempres",
se olvide de los juramentos
que nos hicimos desde antes.
Antes que desembarquemos
en el mundo de lo cotidiano,
un mundo que no entiende,
de promesas ni de temores.
Lléname de ti, en este viaje a ningún sitio,
prendido a tu ombligo, a tu piel que de mí respira.
Tómame con la excusa que no se ha inventado
que el tiempo es tirano, y de nosotros se aleja.
Llénate de mí, para que las distancias nos basten.
Que cada paso recuerde cada momento en tu oído.
Es el camino cotidiano el que te aleja de mis brazos,
el que al necesitarnos nos devolverá a este sitio.
Nuestro mundo que no entiende
de soledades ni de tristezas.
inmersos en lo fugaz de la magia,
antes de que el crepúsculo
marque la hora de las calabazas.
Antes que estos sueños de besos,
de relojes y de "para-siempres",
se olvide de los juramentos
que nos hicimos desde antes.
Antes que desembarquemos
en el mundo de lo cotidiano,
un mundo que no entiende,
de promesas ni de temores.
Lléname de ti, en este viaje a ningún sitio,
prendido a tu ombligo, a tu piel que de mí respira.
Tómame con la excusa que no se ha inventado
que el tiempo es tirano, y de nosotros se aleja.
Llénate de mí, para que las distancias nos basten.
Que cada paso recuerde cada momento en tu oído.
Es el camino cotidiano el que te aleja de mis brazos,
el que al necesitarnos nos devolverá a este sitio.
Nuestro mundo que no entiende
de soledades ni de tristezas.