elhombredelpiano
Poeta recién llegado
He estado escribiendo toda la noche,
buscando ordenar palabras,
para que con su ritmo
te trasladen a mi...
Te hagan volar
y olvidar los malos días,
la rutina
de un mar de cemento
y una playa de asfalto.
mas la magia no existe;
he salido a pasear,
he entrado en un bar
de esos de malamuerte
que tanto me gustan;
si esos donde nadie te juzga
por ser yonkie o puta
o llevar un traje impoluto.
He psicoanalizado
-quizá lo aprendí de ti-
a la gente de alrededor
y me he dado cuenta
que no soy el único perdedor,
y he sonreído
como el perfecto
estúpido que soy.
Pero ya ves, mi autoestima
siempre estuvo
por encima de mis cualidades,
y me permito dar consejos.
Si... ¡yo dando consejos!
Tengo 36 años,
no tengo un trabajo estable,
vivo con mis padres
y mi novia
o como lo quieras llamar
está a punto de dejarme.
Pero voy por la vida
con esta sonrisa idiota,
sacando la lengua
a los niños que nunca tendré,
y a las damas
que siempre irán
del brazo de otro.
Así que vuelvo a casa
a seguir autofustigándome,
a darme un par de achuchones
yo mismo,
y a escribir este puto poema
que no servirá de nada...
El banco no me va a devolver la casa,
mi jefe ni me hará fijo
ni me pagará más
y tú no no vas a cambiar de idea.
Solo me consuela
saber que todavía
hay inocentes e ingenuos
siguiendo mis pasos,
para formar una república
de ciegos imbéciles
donde yo sea el rey tuerto.
buscando ordenar palabras,
para que con su ritmo
te trasladen a mi...
Te hagan volar
y olvidar los malos días,
la rutina
de un mar de cemento
y una playa de asfalto.
mas la magia no existe;
he salido a pasear,
he entrado en un bar
de esos de malamuerte
que tanto me gustan;
si esos donde nadie te juzga
por ser yonkie o puta
o llevar un traje impoluto.
He psicoanalizado
-quizá lo aprendí de ti-
a la gente de alrededor
y me he dado cuenta
que no soy el único perdedor,
y he sonreído
como el perfecto
estúpido que soy.
Pero ya ves, mi autoestima
siempre estuvo
por encima de mis cualidades,
y me permito dar consejos.
Si... ¡yo dando consejos!
Tengo 36 años,
no tengo un trabajo estable,
vivo con mis padres
y mi novia
o como lo quieras llamar
está a punto de dejarme.
Pero voy por la vida
con esta sonrisa idiota,
sacando la lengua
a los niños que nunca tendré,
y a las damas
que siempre irán
del brazo de otro.
Así que vuelvo a casa
a seguir autofustigándome,
a darme un par de achuchones
yo mismo,
y a escribir este puto poema
que no servirá de nada...
El banco no me va a devolver la casa,
mi jefe ni me hará fijo
ni me pagará más
y tú no no vas a cambiar de idea.
Solo me consuela
saber que todavía
hay inocentes e ingenuos
siguiendo mis pasos,
para formar una república
de ciegos imbéciles
donde yo sea el rey tuerto.