Teo Moran
Poeta fiel al portal
El agua, lleva el agua quejidos
y lágrimas de olivos en el alma,
en los cortijos duermen los perros
y en las higueras sueñan los higos.
Allí, en la sombra suspira la sierra
con los latidos de los almendros
y en la vid se ruboriza el racimo.
¡Ay del agua que se lleva el amor
y deja la pena en el cauce del río!
Va el agua por la vereda del camino
besando los jazmines de sus labios
y enredando las hojas de sus dedos
pero yo voy en su boca de cristal
con la candela de la luna en el cielo.
¡Ay el agua fría lleva un cerrojo
en el corazón de los enamorados!
Lleva el agua las llaves de mi vida
y en la orilla el quejido de mi pecho
que muere por culpa de un querer,
¡Quién pudiera ser el agua clara
que con su cauce ahoga el alma
y desvela el sueño de los lirios!
Quisiera ser la gota embarrada
en los labios de la luna de plata
que por culpa de mi pena llora
y se quiebra dolida en el camino.
¡Ella es el agua que llega a la sierra
con el amor que nace en mi alma
con las hojas dormidas del olivo,
con los latidos de los almendros
y en la vid se ruboriza el racimo!
Lleva el agua el sabor de sus labios
que se pierde por el cauce del río.
y lágrimas de olivos en el alma,
en los cortijos duermen los perros
y en las higueras sueñan los higos.
Allí, en la sombra suspira la sierra
con los latidos de los almendros
y en la vid se ruboriza el racimo.
¡Ay del agua que se lleva el amor
y deja la pena en el cauce del río!
Va el agua por la vereda del camino
besando los jazmines de sus labios
y enredando las hojas de sus dedos
pero yo voy en su boca de cristal
con la candela de la luna en el cielo.
¡Ay el agua fría lleva un cerrojo
en el corazón de los enamorados!
Lleva el agua las llaves de mi vida
y en la orilla el quejido de mi pecho
que muere por culpa de un querer,
¡Quién pudiera ser el agua clara
que con su cauce ahoga el alma
y desvela el sueño de los lirios!
Quisiera ser la gota embarrada
en los labios de la luna de plata
que por culpa de mi pena llora
y se quiebra dolida en el camino.
¡Ella es el agua que llega a la sierra
con el amor que nace en mi alma
con las hojas dormidas del olivo,
con los latidos de los almendros
y en la vid se ruboriza el racimo!
Lleva el agua el sabor de sus labios
que se pierde por el cauce del río.