Diego Del Carpio
Poeta recién llegado
Llévame donde los leones lloran,
las hienas están tristes y no ríen
donde las sirenas hacen el amor con los elefantes,
los viejos robles te hablan de sus vivencias,
los peces vuelan en el infinito firmamento,
mientras las aves se sumergen nadando hasta el verde produnfo del mar,
donde un mundo que no se sueña.
Llévame a la estación verano,
que yo me bajaré antes, en la estación primavera,
Déjame recoger las estrellas, déjame recordar sus largas piernas,
Quiero caminar al borde de la muerte,
para sentir que estoy con vida.
En el gran palacio de Dios, pretendo mirar por la cerradura,
para comprender qué es el tiempo,
Galopando en mi amor salvaje, llegaré a conocerla, a ella.
El reloj marca la una de la mañana, y aún, el sol brilla en mis pupilas.
las hienas están tristes y no ríen
donde las sirenas hacen el amor con los elefantes,
los viejos robles te hablan de sus vivencias,
los peces vuelan en el infinito firmamento,
mientras las aves se sumergen nadando hasta el verde produnfo del mar,
donde un mundo que no se sueña.
Llévame a la estación verano,
que yo me bajaré antes, en la estación primavera,
Déjame recoger las estrellas, déjame recordar sus largas piernas,
Quiero caminar al borde de la muerte,
para sentir que estoy con vida.
En el gran palacio de Dios, pretendo mirar por la cerradura,
para comprender qué es el tiempo,
Galopando en mi amor salvaje, llegaré a conocerla, a ella.
El reloj marca la una de la mañana, y aún, el sol brilla en mis pupilas.
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