EINSAME DAME
Poeta recién llegado
Llévame a donde no llegaré,
a los sueños por los que luché,
a la maldita sea suerte que encontré.
Llévame a los caminos que deseché,
a las puertas que siempre cerré,
a las razones que no entenderé.
Llévame a los ocasos que siempre veré,
a las miradas que jamás observé,
a los momentos que tal vez esquivé.
Llévame a las eternas voces que escucharé,
a las situaciones que nunca repetiré,
a las repentinas sonrisas
Llévame al inicio de la existencia;
vació de lo elocuente,
secreto de lo bellamente efímero,
trastorno de lo carente de sentido,
recóndito de lo sublime
Estoy ensimismada en mi propio yo,
ya no encuentro motivo ni razón.
¡Sí! ¡Qué perturbada estoy!
En un océano de espejismos inquebrantables.
a los sueños por los que luché,
a la maldita sea suerte que encontré.
Llévame a los caminos que deseché,
a las puertas que siempre cerré,
a las razones que no entenderé.
Llévame a los ocasos que siempre veré,
a las miradas que jamás observé,
a los momentos que tal vez esquivé.
Llévame a las eternas voces que escucharé,
a las situaciones que nunca repetiré,
a las repentinas sonrisas
Llévame al inicio de la existencia;
vació de lo elocuente,
secreto de lo bellamente efímero,
trastorno de lo carente de sentido,
recóndito de lo sublime
Estoy ensimismada en mi propio yo,
ya no encuentro motivo ni razón.
¡Sí! ¡Qué perturbada estoy!
En un océano de espejismos inquebrantables.