iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me persiguen tus recuerdos
como fantasmas desocupados,
como pretensiones sin dueño,
como malos abogados.
Se me aferran tus recuerdos
a estos ojos ya cerrados.
¡Pobrecillos!, ahora
los he dejado desempleados.
Son persistentes, como tú,
pero amor, ya mándalos a otro lado.
Ya me estorban, ya no sé
dónde guardarlos.
Intenté ponerlos en la mesa,
pero la verdad, están muy feos,
y de sombrero no me sirven
porque están muy desgastados.
Corazón, ven por tus recuerdos,
porque están con los ojos pelones,
andan por la casa como espiritados.
Se hacen compañía
con mis sueños espantados,
ésos que fueron por ti,
así que platican largos ratos.
Pero se han vuelto muy molestos
queriendo que les haga caso.
Así que, nene, cuando tengas tiempo,
llévatelos, o si quieres, te los mando.
Última edición: