descalzo torres
Poeta fiel al portal
Viajamos soles lejanos
en medio de la hierba mojada,
mucho me duró vivir tendida
oprimida por las pinzas de la ropa,
inanimada, ofuscada,
con retozos de muñeca ajusticiada.
Siempre tuve la cara roja cuando me enfadaba
y me ardían los reflejos castaños de mis ojos
cuando te tenía cerca. -Todavía arden,
y que cierto cuando mi madre decía que me callara;
era mejor así.
- Nunca le hice caso.
En medio de la escorrentía salpicaba palabras
del golpe seco en la espalda,
con arañazos franqueados
ahora duelen un poco menos.
Podría arremeter en mis sueños toda mi rabia,
o dedicarte más versos de amor
pero, ¿sabes?, estoy cansada.
Se me quedó la mano muerta y la voz callada,
los nudos de la garganta cosen lazos
que hiciste con falacias,
y ya no te miro como antes, porque no te miro
ahora da lo mismo llorar si no río,
llorar sin ganas.
en medio de la hierba mojada,
mucho me duró vivir tendida
oprimida por las pinzas de la ropa,
inanimada, ofuscada,
con retozos de muñeca ajusticiada.
Siempre tuve la cara roja cuando me enfadaba
y me ardían los reflejos castaños de mis ojos
cuando te tenía cerca. -Todavía arden,
y que cierto cuando mi madre decía que me callara;
era mejor así.
- Nunca le hice caso.
En medio de la escorrentía salpicaba palabras
del golpe seco en la espalda,
con arañazos franqueados
ahora duelen un poco menos.
Podría arremeter en mis sueños toda mi rabia,
o dedicarte más versos de amor
pero, ¿sabes?, estoy cansada.
Se me quedó la mano muerta y la voz callada,
los nudos de la garganta cosen lazos
que hiciste con falacias,
y ya no te miro como antes, porque no te miro
ahora da lo mismo llorar si no río,
llorar sin ganas.
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