Childe Harold
Poeta recién llegado
Lloro en ti...
Cierro los ojos y lloro en ti...
Cuando pierdo la mirada
en la niebla espesa
que invade la mañana
en los días de invierno...
Cuando miro hacia adentro
la profana sombra del recuerdo...
Lloro en ti...
Cuando las moléculas de oxígeno
me penetran los pulmones vacíos.
Lloro en ti...
Cuando la fría gota de la lágrima
surca velozmente la mejilla acalorada.
Lloro en ti...
Cuando la maldita sangre enamorada
me circula las venas tristes y heladas...
Lloro en ti...
Antes de gritar tu nombre
en el templo amargo del alma.
Lloro en ti...
Mientras bebo del cáliz arraigado
a los besos que nunca vieron el alba.
Lloro en ti...
Y después de llorar, mi vida;
te juro que...
Lloro en ti...
Cierro los ojos y lloro en ti...
Cuando pierdo la mirada
en la niebla espesa
que invade la mañana
en los días de invierno...
Cuando miro hacia adentro
la profana sombra del recuerdo...
Lloro en ti...
Cuando las moléculas de oxígeno
me penetran los pulmones vacíos.
Lloro en ti...
Cuando la fría gota de la lágrima
surca velozmente la mejilla acalorada.
Lloro en ti...
Cuando la maldita sangre enamorada
me circula las venas tristes y heladas...
Lloro en ti...
Antes de gritar tu nombre
en el templo amargo del alma.
Lloro en ti...
Mientras bebo del cáliz arraigado
a los besos que nunca vieron el alba.
Lloro en ti...
Y después de llorar, mi vida;
te juro que...
Lloro en ti...