Antonio Díaz
Poeta recién llegado
Llovía, llovía fuerte cuando te fuiste
no sé como no te inundaste
cuando tu reflejo
se deslizaba despacio...
bajo la sombra
de unos ojos cansados
de pedir auxilio.
Después de todo el daño que hiciste
cuando ya no estabas...
cuando tu recuerdo se fue perdiendo
entre la marea...
cuando aun, en cada palabra
seguías estando.
Tengo una insaciable tormenta en la cabeza
y el verdadero problema
es que no te tengo a ti
ni a las noches en las que estabas aquí.
Cuando rehuíamos al sol que nos desvelaba
y la madrugada nos regalaba
su penúltimo aliento de vida.
Pues ya sabes que el último
siempre se marchaba contigo..
Cuando nos dábamos la vida
después de quitárnosla
sin ropa, con ganas...
mientras las sabanas nos consumían
entre las llamas de un recuerdo.
no sé como no te inundaste
cuando tu reflejo
se deslizaba despacio...
bajo la sombra
de unos ojos cansados
de pedir auxilio.
Después de todo el daño que hiciste
cuando ya no estabas...
cuando tu recuerdo se fue perdiendo
entre la marea...
cuando aun, en cada palabra
seguías estando.
Tengo una insaciable tormenta en la cabeza
y el verdadero problema
es que no te tengo a ti
ni a las noches en las que estabas aquí.
Cuando rehuíamos al sol que nos desvelaba
y la madrugada nos regalaba
su penúltimo aliento de vida.
Pues ya sabes que el último
siempre se marchaba contigo..
Cuando nos dábamos la vida
después de quitárnosla
sin ropa, con ganas...
mientras las sabanas nos consumían
entre las llamas de un recuerdo.