Alberto Alcoventosa
Poeta adicto al portal
Y llovieron esperanzas
en un campo de ilusiones,
y las flores de mi alma
abrieron sus corazones
cuando despertaba el alba
culminando los amores.
En un campo de ilusiones
llovieron las esperanzas
al escribir nuestros nombres
en retazos de añoranza,
y un coro de ruiseñores
nos arrulló en la mañana.
Pronto se escondió la noche
por la aurora arrinconada,
y el vuelo del alimoche
presagió nuestra alborada.
Tú, te llenaste de hombre,
yo, naufragué en tus entrañas.
en un campo de ilusiones,
y las flores de mi alma
abrieron sus corazones
cuando despertaba el alba
culminando los amores.
En un campo de ilusiones
llovieron las esperanzas
al escribir nuestros nombres
en retazos de añoranza,
y un coro de ruiseñores
nos arrulló en la mañana.
Pronto se escondió la noche
por la aurora arrinconada,
y el vuelo del alimoche
presagió nuestra alborada.
Tú, te llenaste de hombre,
yo, naufragué en tus entrañas.