Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arrojo de mi boca
el alfabeto de caricias inconmensurables
que guardaba en el cofre de oro para ti.
Hoy como nunca la luna sangra versos
y llueve sobre mis pies el agua bendita
con la cual te bautizaría como rey de mi mar desnudo.
¡Dios!
Qué duro es respirar la noche-madrugada
mientras los párpados ajados y pesados
no pueden cerrase para ir a soñar con los ángeles.
-Ay-
Y te nombro mirando al cielo,
se desatan mil ¿por qué?
¿Dónde quedó la pasión que mis ojos dulcemente te alborotaba?
¿Dónde quedaron los -te amo- que tus labios mil veces pronunciaron?
¿Dónde quedó el niño-hombre que vino a pintarme primaveras?
Este corazón violeta muerde nostalgias
y no entiende por qué hieres tanto
a quien en cuerpo y alma te amó.
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