Lord Simple
Poeta recién llegado
Lleva toda la tarde lloviendo amor
goteando desde los canelones
y desbordando los regatos...
lleva toda la tarde a chaparrones
de un amor que se filtra en la tierra
y que moja y moja, las pieles del sentir,
me imagino que tú sales a bailar
bajo las gotas de ese bendito amor
y que les permites que se incrusten
mientras caen sobre ti...
sospecho que te gusta,
que resbalen locas e inseguras
hasta adivinar dónde reside tu pasión,
esta lluvia me convence,
y a la vez me hace adivinar...
por qué se hace tuya, y me incita como tú,
procede de una nube de pensamientos
de sugerencias para hacer contigo,
que no pudo más, con su carga de amor,
no me importa que llueva
si es de esta forma...
porque me seduce esta humedad,
llueve un deseo sutil, maldita sea,
en sentidas y profundas gotas
capaces de calar hasta los huesos,
mis ropas son ya, prendas de amor,
tan empapadas de fuerza y destino,
que sólo pueden susurrar tu nombre,
así que yo también saldré afuera,
para que el amor me cale,
y que sea de mi piel, sin dudas,
sé que esta inclemencia
puede resultarme adorable,
porque quizá me deje soñar...
con que no nos secaremos nunca,
quedándonos así, desprovistos de paraguas,
sagrados como benefactores de una lluvia,
que en esta tarde, sólo pudo llover verdadero amor.
goteando desde los canelones
y desbordando los regatos...
lleva toda la tarde a chaparrones
de un amor que se filtra en la tierra
y que moja y moja, las pieles del sentir,
me imagino que tú sales a bailar
bajo las gotas de ese bendito amor
y que les permites que se incrusten
mientras caen sobre ti...
sospecho que te gusta,
que resbalen locas e inseguras
hasta adivinar dónde reside tu pasión,
esta lluvia me convence,
y a la vez me hace adivinar...
por qué se hace tuya, y me incita como tú,
procede de una nube de pensamientos
de sugerencias para hacer contigo,
que no pudo más, con su carga de amor,
no me importa que llueva
si es de esta forma...
porque me seduce esta humedad,
llueve un deseo sutil, maldita sea,
en sentidas y profundas gotas
capaces de calar hasta los huesos,
mis ropas son ya, prendas de amor,
tan empapadas de fuerza y destino,
que sólo pueden susurrar tu nombre,
así que yo también saldré afuera,
para que el amor me cale,
y que sea de mi piel, sin dudas,
sé que esta inclemencia
puede resultarme adorable,
porque quizá me deje soñar...
con que no nos secaremos nunca,
quedándonos así, desprovistos de paraguas,
sagrados como benefactores de una lluvia,
que en esta tarde, sólo pudo llover verdadero amor.
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