Francisco de Torres
Poeta asiduo al portal
Llueve.
Detrás de los cristales
llueve y llueve.
Cierro despacio
la ventana, para que
no te despiertes:
Llueve.
Cada gota diminuta
sobre el cristal
mojado, se asemeja
a una lágrima tuya,
que de tus ojos
se ha deslizado:
Llueve.
Miro indeciso el agua,
vuelvo a tu rostro mis ojos.
Te has dormido sosegada,
he quedado yo dichoso:
Llueve.
Cada gota caída
es un suspiro de mi
corazón enamorado.
Un murmullo de tu boca,
un beso apasionado:
Llueve.
No quiero, cuando
despiertes,
que me encuentres
alejado de tu lecho.
Quiero sólo lo que
tú quieres: amar,
sonar, quererte:
Llueve.
Detrás de los cristales
llueve y llueve.
Cierro despacio
la ventana, para que
no te despiertes:
Llueve.
Cada gota diminuta
sobre el cristal
mojado, se asemeja
a una lágrima tuya,
que de tus ojos
se ha deslizado:
Llueve.
Miro indeciso el agua,
vuelvo a tu rostro mis ojos.
Te has dormido sosegada,
he quedado yo dichoso:
Llueve.
Cada gota caída
es un suspiro de mi
corazón enamorado.
Un murmullo de tu boca,
un beso apasionado:
Llueve.
No quiero, cuando
despiertes,
que me encuentres
alejado de tu lecho.
Quiero sólo lo que
tú quieres: amar,
sonar, quererte:
Llueve.