Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra vez en esta inmensidad
desconocida, con los ojos
llenos de amor y azul melancolía
bajo una oscuridad plagada
de miel de azufre, con gotas
amargas, que no caen esta vez
de mis mejillas.
Melosamente, tiernamente
fugazmente, anhelo tocar
la noche fugitiva entre mil
recuerdos de mordidas
de otras noches de violentos
ataques a incautos perdidos
que he llamado.
Y estas gotas tan dolientes
tan ardientes, caen de un
cielo que me reclama una
muerte, de siglos, muchos
siglos, de todas maneras
me ha gritado un ángel
impaciente.
Yo sola, yo sola voy
arrastrando penas tan
antañas, yo sola me refugio
en buscar en los callejones
mi alma, cúantas noches
no ha llovido, si, pero no
ácida agua, que es como
un sol nocturno, con dosis
de fuego frío pero que
mata.
Mi sangre desde cúando
que esta congelada bajo
los mantos blancos de una
tierra olvidada, y mirenme
enemigos malditos, mirenme
aqui cimbrada, pero no
me atacan, y este fenómeno
derrite a su paso, bancas
barrotes y hasta las estacas
habrá que esconderse, ahora
hasta de la madrugada.
Hermosa una nube de
color malva, hermosa
como las nubes de
los atardeceres que
aún pude divisar
en un tiempo desfragmentado.
Y ahora aqui, contemplando
el paisaje tenebroso
y a la vez precioso
bajo una lluvia producto
de una fusión del mundo
esperando mi turno, esperando
¿por qué no? tu antigua y
rasposa voz.
desconocida, con los ojos
llenos de amor y azul melancolía
bajo una oscuridad plagada
de miel de azufre, con gotas
amargas, que no caen esta vez
de mis mejillas.
Melosamente, tiernamente
fugazmente, anhelo tocar
la noche fugitiva entre mil
recuerdos de mordidas
de otras noches de violentos
ataques a incautos perdidos
que he llamado.
Y estas gotas tan dolientes
tan ardientes, caen de un
cielo que me reclama una
muerte, de siglos, muchos
siglos, de todas maneras
me ha gritado un ángel
impaciente.
Yo sola, yo sola voy
arrastrando penas tan
antañas, yo sola me refugio
en buscar en los callejones
mi alma, cúantas noches
no ha llovido, si, pero no
ácida agua, que es como
un sol nocturno, con dosis
de fuego frío pero que
mata.
Mi sangre desde cúando
que esta congelada bajo
los mantos blancos de una
tierra olvidada, y mirenme
enemigos malditos, mirenme
aqui cimbrada, pero no
me atacan, y este fenómeno
derrite a su paso, bancas
barrotes y hasta las estacas
habrá que esconderse, ahora
hasta de la madrugada.
Hermosa una nube de
color malva, hermosa
como las nubes de
los atardeceres que
aún pude divisar
en un tiempo desfragmentado.
Y ahora aqui, contemplando
el paisaje tenebroso
y a la vez precioso
bajo una lluvia producto
de una fusión del mundo
esperando mi turno, esperando
¿por qué no? tu antigua y
rasposa voz.