LLUVIA DE PARAGUAS
Llueven paraguas
sobre los campos de escarcha
Paraguas como campanas
que resuenan en los silencios del alba
Llueven paraguas
como copos inmensos
como lágrimas lloradas por las nubes
como frías llamas de bronce
como rígidas geometrías
que sepultan las montañas.
Paraguas triangulares
rojos
Esféricos paraguas
glaucos
Globos oculares arrancados
con sus iris multicolores
ojos de viejas con sus pupilas anubladas
empañados de vidas vanas.
Llueven paraguas sobre los campos de escarcha
ocultando los cerezos
con sus flores tan tempranas.
Caen en silencio
con el leve bamboleo de sus geometrías planas
danzando calladamente
bailando su danza eterna
la danza de los paraguas de bronce
la danza que nunca será danza
Las amapolas carmesíes
se asustan y recogen sus pétalos temblorosos.
No convienen las nevadas de paraguas
a las flores
ni a las sedas que envuelven las carnes suaves
de las damas
No convienen salvo a las lánguidas rosas
y a las trémulas melodías
que acompañan las nevadas
de paraguas.
Y mientras en la ciudad llueve
las gentes buscan paraguas
se refugian en sí mismos
temerosos
sus ojos miran al cielo
y llueven fuera ya de sus cuencas
vuelven con la lluvia
de paraguas.
Es la ciudad de los ciegos
Los neones ya inútiles trazan latidos multicolores
viven sin saber que ahora son lluvia
los ojos que los miraban.
Ilust.: Salvador Dalí.”Máquina de coser con paraguas.”
Llueven paraguas
sobre los campos de escarcha
Paraguas como campanas
que resuenan en los silencios del alba
Llueven paraguas
como copos inmensos
como lágrimas lloradas por las nubes
como frías llamas de bronce
como rígidas geometrías
que sepultan las montañas.
Paraguas triangulares
rojos
Esféricos paraguas
glaucos
Globos oculares arrancados
con sus iris multicolores
ojos de viejas con sus pupilas anubladas
empañados de vidas vanas.
Llueven paraguas sobre los campos de escarcha
ocultando los cerezos
con sus flores tan tempranas.
Caen en silencio
con el leve bamboleo de sus geometrías planas
danzando calladamente
bailando su danza eterna
la danza de los paraguas de bronce
la danza que nunca será danza
Las amapolas carmesíes
se asustan y recogen sus pétalos temblorosos.
No convienen las nevadas de paraguas
a las flores
ni a las sedas que envuelven las carnes suaves
de las damas
No convienen salvo a las lánguidas rosas
y a las trémulas melodías
que acompañan las nevadas
de paraguas.
Y mientras en la ciudad llueve
las gentes buscan paraguas
se refugian en sí mismos
temerosos
sus ojos miran al cielo
y llueven fuera ya de sus cuencas
vuelven con la lluvia
de paraguas.
Es la ciudad de los ciegos
Los neones ya inútiles trazan latidos multicolores
viven sin saber que ahora son lluvia
los ojos que los miraban.
Ilust.: Salvador Dalí.”Máquina de coser con paraguas.”