Porfirio Mayo
Poeta recién llegado
En la cocina
En la chimenea de lodo
Crepitan las ramas mojadas
En la hornilla,
Afuera llueve.
En la olla grande un pollo se cocina
Y un atole de coco en la olla más chica.
Mamá hace las tortillas,
Yo la miro,
Soplo el fogón cuando amenaza en apagarse.
Mamá llora silenciosa,
Afuera llueve,
El cielo llora también,
Mamá llueve.
Se escapa por la puerta un halo de humo,
Es el suspiro de mamá, es su lágrima.
El aroma de su guisado penetra los rincones,
Los aromas de las flores del almendro
Y del mango guardan un
Respetuoso silencio
Yo soplo el fogón cuando se apaga.
Mamá llora, yo la miro, afuera llueve.
Un hacha sobre un leño cae
Más allá, cerca, en la casa del vecino,
El eco se oye aún más lejos.
También volutas de humo
Se escapan de su casa.
Llueve en el pequeño poblado.
Nadie ha visto el humo del fogón
Perderse entre las gotas de agua,
Son algodones que intentan secar
Las lágrimas del cielo,
Pero este lo absorbe y lo vuelve nube.
Me distrae un pájaro, chupadito de agua,
Como recién nacido,
Titirita de frío, busca calor,
Se posa en la rendija por donde sale el humo,
Se desentume, agita sus alas,
Saluda, luego muere.
Oscurece, el día se va yendo.
No están los grandes,
¿A dónde habrán ido?
Como la tarde, mamá está triste,
Mira por la puerta trasera de la casa,
Se le pierde la vista en el fondo del camino,
Justo donde aparecen unas vacas.
Mamá sonríe, son los grandes
Que ya regresan.
La cena está lista.
Un largo trueno los recibe,
Un fugaz relámpago los abraza,
Es la alegría de mamá
Crepitan las ramas mojadas
En la hornilla,
Afuera llueve.
En la olla grande un pollo se cocina
Y un atole de coco en la olla más chica.
Mamá hace las tortillas,
Yo la miro,
Soplo el fogón cuando amenaza en apagarse.
Mamá llora silenciosa,
Afuera llueve,
El cielo llora también,
Mamá llueve.
Se escapa por la puerta un halo de humo,
Es el suspiro de mamá, es su lágrima.
El aroma de su guisado penetra los rincones,
Los aromas de las flores del almendro
Y del mango guardan un
Respetuoso silencio
Yo soplo el fogón cuando se apaga.
Mamá llora, yo la miro, afuera llueve.
Un hacha sobre un leño cae
Más allá, cerca, en la casa del vecino,
El eco se oye aún más lejos.
También volutas de humo
Se escapan de su casa.
Llueve en el pequeño poblado.
Nadie ha visto el humo del fogón
Perderse entre las gotas de agua,
Son algodones que intentan secar
Las lágrimas del cielo,
Pero este lo absorbe y lo vuelve nube.
Me distrae un pájaro, chupadito de agua,
Como recién nacido,
Titirita de frío, busca calor,
Se posa en la rendija por donde sale el humo,
Se desentume, agita sus alas,
Saluda, luego muere.
Oscurece, el día se va yendo.
No están los grandes,
¿A dónde habrán ido?
Como la tarde, mamá está triste,
Mira por la puerta trasera de la casa,
Se le pierde la vista en el fondo del camino,
Justo donde aparecen unas vacas.
Mamá sonríe, son los grandes
Que ya regresan.
La cena está lista.
Un largo trueno los recibe,
Un fugaz relámpago los abraza,
Es la alegría de mamá
Autor: Porfirio mayo Solís
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