edelabarra
Mod. Enseñante. Mod. foro: Una imagen, un poema
Basándome en unos "Retazos" escritos por Ligia Calderón Romero,
se me ocurrió hacer esta sextina, que espero sean del agrado de Uds:
pero previamente transcribo el poema inspirador:
se me ocurrió hacer esta sextina, que espero sean del agrado de Uds:
pero previamente transcribo el poema inspirador:
El iris de la tarde
tan pálido y ausente
me mira sin mirarme
tan pálido y ausente
me mira sin mirarme
entonces me parece
la cuerda de colores
que en tus ojos se mece.
…………………
la cuerda de colores
que en tus ojos se mece.
…………………
A mitad de la tarde
el cielo con sus rosas grises
preparando sus crepúsculos
rebosantes de lágrimas
incansable nostalgia
pero con un paisaje
de verdes muselinas
sobre los campos
que se deleitan
con los llantos
que caen del cielo.
el cielo con sus rosas grises
preparando sus crepúsculos
rebosantes de lágrimas
incansable nostalgia
pero con un paisaje
de verdes muselinas
sobre los campos
que se deleitan
con los llantos
que caen del cielo.
Ligia Calderón Romero
26 de mayo, 2011
26 de mayo, 2011
Lluvia en tus ojos (sextina)
El iris de la tarde, rojo níquel,
tan pálido y ausente vierte el cáliz
pintando llamas cárdenas al polvo,
pero ignorando mi follaje mustio
ya tan marchito que abandona el árbol
que queda ansiando ser de lluvia ebrio.
tan pálido y ausente vierte el cáliz
pintando llamas cárdenas al polvo,
pero ignorando mi follaje mustio
ya tan marchito que abandona el árbol
que queda ansiando ser de lluvia ebrio.
Entonces creo ver mecidas, ebrio,
las cuerdas de colores de tu níquel,
guirnalda bella que ornamenta el árbol
y bebo la belleza de tu cáliz
mientras guedejas del follaje mustio
se queman en los púrpuras del polvo.
las cuerdas de colores de tu níquel,
guirnalda bella que ornamenta el árbol
y bebo la belleza de tu cáliz
mientras guedejas del follaje mustio
se queman en los púrpuras del polvo.
El cielo que se oculta tras del polvo
prepara rosas grises, de agua ebrio,
a media tarde, ya su rostro mustio
y exprimiendo al crepúsculo su níquel,
lleno de lágrimas desborda el cáliz,
que es copa de ambrosía para el árbol.
prepara rosas grises, de agua ebrio,
a media tarde, ya su rostro mustio
y exprimiendo al crepúsculo su níquel,
lleno de lágrimas desborda el cáliz,
que es copa de ambrosía para el árbol.
Incansable nostalgia siente el árbol
al ver trocarse en muselina el polvo,
paisaje verde que derrama el cáliz,
cubriendo el campo hasta quedar tan ebrio
que devolviendo a cada luz su níquel
espeja brillos de lo otrora mustio.
al ver trocarse en muselina el polvo,
paisaje verde que derrama el cáliz,
cubriendo el campo hasta quedar tan ebrio
que devolviendo a cada luz su níquel
espeja brillos de lo otrora mustio.
Porque de aquello que viviera mustio
casi muriéndose de sed el árbol,
triunfal brotó multicolor tu níquel,
llanto feliz que deleitara al polvo,
brotando el agua y con la sed de un ebrio,
beber el néctar de tan dulce cáliz.
casi muriéndose de sed el árbol,
triunfal brotó multicolor tu níquel,
llanto feliz que deleitara al polvo,
brotando el agua y con la sed de un ebrio,
beber el néctar de tan dulce cáliz.
Brotó del cielo en desbordante cáliz
de juventud el agua, porque mustio
bebió su espíritu de gotas ebrio,
que caen del cielo, confortando al árbol,
volviendo en suave terciopelo el polvo,
colmándose los ojos de su níquel.
de juventud el agua, porque mustio
bebió su espíritu de gotas ebrio,
que caen del cielo, confortando al árbol,
volviendo en suave terciopelo el polvo,
colmándose los ojos de su níquel.
También apiádase del mustio polvo,
quedando el árbol bien saciado y ebrio,
el cielo, cáliz de brillante níquel.
quedando el árbol bien saciado y ebrio,
el cielo, cáliz de brillante níquel.
Eduardo León de la Barra
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