fercho psicosis
Poeta recién llegado
Me asomo a la ventana y veo caer la lluvia:
mis ojos lloran, mi cabeza piensa y mi cuerpo siente tu ausencia.
El frió me invade, ese frío que viene a visitarme desde tu retirada,
¿aún no me explico: por qué siempre llueve cuando estoy sólo,
sin la compañía del calor humano de tu abrigadora presencia?
Llueve cuando estoy sólo, estoy sólo cuando llueve.
Sólo, leyendo o escribiendo los poemas dedicados a ti,
poemas que reflejan la tristeza de mi alma
y la soledad: fiel compañera de mi existencia.
Las lágrimas caen sobre el papel como la lluvia cae sobre el mundo
y sólo tengo dos opciones:
dejar mis labores, retirarme para escampar en un lugar seguro,
como lo harían los adultos, por temor a un resfriado;
o dejarme llevar por el espíritu humilde de mi niño interior
y jugar bajo la lluvia sin temor a nada.
Pero, soy un cobarde, cuando llueve, abandono mis labores
para buscar refugio en algo insípido;
no me atrevo a seguir escribiendo,
temo a que nunca llegues a leer la abundancia de sentimientos
en poemas tristes como este.
Temo que la lluvia se lleve todo lo que siento por ti,
es un sentimiento hermoso que no quiero desaparezca,
por eso los plasmo donde nunca se borrarán,
por eso escribo y no quiero dejar de escribir para ti,
y por eso veo con desdén los momentos de lluvia.
mis ojos lloran, mi cabeza piensa y mi cuerpo siente tu ausencia.
El frió me invade, ese frío que viene a visitarme desde tu retirada,
¿aún no me explico: por qué siempre llueve cuando estoy sólo,
sin la compañía del calor humano de tu abrigadora presencia?
Llueve cuando estoy sólo, estoy sólo cuando llueve.
Sólo, leyendo o escribiendo los poemas dedicados a ti,
poemas que reflejan la tristeza de mi alma
y la soledad: fiel compañera de mi existencia.
Las lágrimas caen sobre el papel como la lluvia cae sobre el mundo
y sólo tengo dos opciones:
dejar mis labores, retirarme para escampar en un lugar seguro,
como lo harían los adultos, por temor a un resfriado;
o dejarme llevar por el espíritu humilde de mi niño interior
y jugar bajo la lluvia sin temor a nada.
Pero, soy un cobarde, cuando llueve, abandono mis labores
para buscar refugio en algo insípido;
no me atrevo a seguir escribiendo,
temo a que nunca llegues a leer la abundancia de sentimientos
en poemas tristes como este.
Temo que la lluvia se lleve todo lo que siento por ti,
es un sentimiento hermoso que no quiero desaparezca,
por eso los plasmo donde nunca se borrarán,
por eso escribo y no quiero dejar de escribir para ti,
y por eso veo con desdén los momentos de lluvia.