Abel de la Vega
Poeta recién llegado
LLuvia
Son tristes los senderos, y rocios corren,
dos pilares, ignorantes del final,
ventanas inquebrantables, muy rotas al fin.
La magia estremece,
en su ausencia protagónica,
corazón muerto, una frase corta.
En la oscuridad desconsolada,
esta soledad, muy bien acompañada,
y calmar los rios, que inundan los labios.
Manos desesperadas buscan,
acabar lo que no tocan,
Ilusiones de amor, que no tienen perdon.
Palabras sin sentido,
labios alejados de su forma,
a falta de aliento, la muerte provoca.
Son tristes los senderos, y rocios corren,
dos pilares, ignorantes del final,
ventanas inquebrantables, muy rotas al fin.
La magia estremece,
en su ausencia protagónica,
corazón muerto, una frase corta.
En la oscuridad desconsolada,
esta soledad, muy bien acompañada,
y calmar los rios, que inundan los labios.
Manos desesperadas buscan,
acabar lo que no tocan,
Ilusiones de amor, que no tienen perdon.
Palabras sin sentido,
labios alejados de su forma,
a falta de aliento, la muerte provoca.