Ayer entregué mi corazón,
a un alma que irradiaba,
quien calmó mi aflicción,
la voz cesó, que me privaba.
Encontré la dirección,
de la luz que me guíaba,
apagué la conexión,
que a mis sueños opacaba.
Convertida en atracción,
a mi conciencia ventilaba,
desapareció la distorsión,
que a mi vida aceleraba.
Yo que sé de indecisión,
la costumbre divagaba,
y aprendí que de la desunión,
a la honra, calumniaba.
Les invito a escuchar la versión musicalizada
a un alma que irradiaba,
quien calmó mi aflicción,
la voz cesó, que me privaba.
Encontré la dirección,
de la luz que me guíaba,
apagué la conexión,
que a mis sueños opacaba.
Convertida en atracción,
a mi conciencia ventilaba,
desapareció la distorsión,
que a mi vida aceleraba.
Yo que sé de indecisión,
la costumbre divagaba,
y aprendí que de la desunión,
a la honra, calumniaba.
Les invito a escuchar la versión musicalizada
Archivos adjuntos
Última edición: