MARIO CUADROS
Intento de poeta
Lo bello no es el sol mismo,
es el brillo al levantarse entre el tiempo,
él descubre la verdad en tus rizos.
Lo bello no es el sol mismo,
es su despertar de festín de luces,
el que provee a mis sentidos
la adoración a la blancura que luces.
Lo bello no es el sol mismo,
es lo que descubre entre alborada,
una sonrisa matutina,
un caminar coqueto y altivo,
una mirada entre todas las miradas.
Lo bello no es la noche misma,
es la complicidad atribuida,
es el descanso de la vida en tu último abrazo del día.
Lo bello no es la noche misma,
sino la inspiración a compañía,
buscarte entre la oscuridad
y encontrarnos con mil formas de besar.
Lo bello no es la noche misma,
es la penumbra que nos une,
acariciando con una inspección exhaustiva
de la piel, del pensamiento y del perfume.
Lo bello no es la vida misma,
es la razón de ésta,
es tu compañía,
eres tú.
es el brillo al levantarse entre el tiempo,
él descubre la verdad en tus rizos.
Lo bello no es el sol mismo,
es su despertar de festín de luces,
el que provee a mis sentidos
la adoración a la blancura que luces.
Lo bello no es el sol mismo,
es lo que descubre entre alborada,
una sonrisa matutina,
un caminar coqueto y altivo,
una mirada entre todas las miradas.
Lo bello no es la noche misma,
es la complicidad atribuida,
es el descanso de la vida en tu último abrazo del día.
Lo bello no es la noche misma,
sino la inspiración a compañía,
buscarte entre la oscuridad
y encontrarnos con mil formas de besar.
Lo bello no es la noche misma,
es la penumbra que nos une,
acariciando con una inspección exhaustiva
de la piel, del pensamiento y del perfume.
Lo bello no es la vida misma,
es la razón de ésta,
es tu compañía,
eres tú.
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