Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.
Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.
Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.
Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.
Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.
Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.
Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.
13 de diciembre de 2012