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Lo digo

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.

Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.

Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos
y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.

Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.

13 de diciembre de 2012
 
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.

Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.

Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos
y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.

Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.

13 de diciembre de 2012
Qué maravilla de poema, a ver si se me pega algo y digo algo parecido en mi próximo poema, pero sin copiar que eso está muy feo. El final es apoteósico, simplemente genial.
Gracias por este poema. Abrazos doblemente fraternos.
 
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.

Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.

Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos
y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.

Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.

13 de diciembre de 2012
Y dicho queda; toda una obra de arte, Pedro, un decir que va más allá de cualquier frontera y que se recrea en el fondo.

Un placer leerte cuando la ocasión nos orilla y la mirada se centra... a veces, siempre.

Un abrazote, cuatachón, de camino al trabajo.
 
Qué maravilla de poema, a ver si se me pega algo y digo algo parecido en mi próximo poema, pero sin copiar que eso está muy feo. El final es apoteósico, simplemente genial.
Gracias por este poema. Abrazos doblemente fraternos.
Yo también tengo ganitas de leerte, mi hermano. Espero pronto poder encontrarte en este apartado con una de las magníficas entregas a las que nos tienes acostumbrados.
Muchas gracias por tus reconfortantes palabras, qué honor que te haya gustado este viejo texto que también me sigue gustando.
Abrazos fraternos.
 
Vaya poema te sacas Pedro, veo que tiene sus años pero resuena, resuena, hace eco y vibra en eje mismo del sentimiento que lo cobija.
Sencillamente hermoso.
Un beso y más...
¡Cómo vuela el tiempo, verdad! Va para diez años y ayer que lo compartí me parecía que lo acababa de escribir. Qué satisfacción que esto te haga sentir algo de esa emoción de antaño que sobrevive gracias a las palabras.
Te quiero mucho, chamaquita mosha. Muchas gracias por tanta amabilidad para tu buen amigo y sus ocurrencias.
Besote en cada cachete.
 
Y dicho queda; toda una obra de arte, Pedro, un decir que va más allá de cualquier frontera y que se recrea en el fondo.

Un placer leerte cuando la ocasión nos orilla y la mirada se centra... a veces, siempre.

Un abrazote, cuatachón, de camino al trabajo.
Buena jornada, mi hermano. Es muy emocionante encontrarte aquí y saberte cercano. También me he hecho una pausa para el almuerzo y escuchar un rato las voces amigas; a la tuya la tengo en alta estima.
Te mando un abrazo chingón desde tierras mexicas, claro que sí.
 
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.

Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.

Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos
y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.

Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.

13 de diciembre de 2012
Un poema, sobrio con un cierre espectacular.
Enhorabuena.
Saludos
 
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.

Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.

Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos
y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.

Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.

13 de diciembre de 2012
Y lo dices como si aún estuviese presente.
Un abrazo, Pedro.
 
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.

Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.

Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos
y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.

Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.

13 de diciembre de 2012
Un bello poema donde se saborea el amor desde el paso del tiempo y volar
asi en esas cadencias donde la geometria de los sentimientos sigue
siendo velada cresta de esa ausencia que represente feliz recuerdo.
excelente. saludos amables de luzyabsenta
 
Lo digo por tu estrella
señalada en el punto de tu retorno,
por tu voz en todas sus islas,
por el silencio que te ensancha la boca
y te afirma en la palabra
como el destino pluvial de un reflejo
en el terreno imparcial de las nubes.

Lo digo con las olas
que te orillaron a tu cuerpo
en un último intento de amanecer y caracola,
y por la mujer
que te encontró temprano en la niña
que dejaste detrás del viento,
pero a la que nadie pudo borrar de tu sonrisa.

Lo digo cada noche
que recorre tu mirada
hasta encontrarte en ojos
y tocarte en sombras
que traducen al lenguaje del vuelo
el color que te espiga en la aurora.
Lo digo con otra metáfora
que no te alcanza a nublar el pelo,
pero llueve tu cielo escampado
que es agua despeinada entre mis dedos.

Tan recio lo callo,
que lo digo
con la raíz de paraíso de tu nombre lejano:
te amo desde tus íntimas médulas
hasta el último de tus círculos
porque no te sé como frontera
de tu piel
ni de tu ausencia.

13 de diciembre de 2012


Solo un amor inmenso motiva el arte de decir, de expresar, de no escatimar palabras, para que ese ser que todo lo llena y que más importa, sepa que es absoluta prioridad en la vida.
Es un poema intenso, genuino, y que toda persona que ama de ese modo, podrá comprender bien y conmoverse.
Fue un gusto visitarte y agradezco tu paso por mi espacio.
Que tengas días bellos, saludos.
 
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