Julián Gaibor
Poeta recién llegado
Olvidamos que estamos vivos
sin recordar cuando;
reímos a carcajadas provocando
agradables cosquilleos en nuestro estómago,
lloramos hasta que nuestra alma dice basta
y un éxtasis momentáneo inclina una y mil veces
la balanza de emociones,
Las ansias recorren cada línea de nuestro cuerpo
al ver que el corazón brinda un mágico concierto
y en cada palpito resurge una melodía distinta.
Cuando al soñar imaginamos un mundo nuevo
cada anochecer,
nunca sabemos lo que se aproxima en cada sueño
La intriga mágicamente transforma el día en noche
las ansias en sueño,
donde la luna alberga a cada estrella,
y entre cuentos nos cautiva en una enternecedora siesta
que se repite cada vez
que vemos lo invisible a los ojos.
sin recordar cuando;
reímos a carcajadas provocando
agradables cosquilleos en nuestro estómago,
lloramos hasta que nuestra alma dice basta
y un éxtasis momentáneo inclina una y mil veces
la balanza de emociones,
Las ansias recorren cada línea de nuestro cuerpo
al ver que el corazón brinda un mágico concierto
y en cada palpito resurge una melodía distinta.
Cuando al soñar imaginamos un mundo nuevo
cada anochecer,
nunca sabemos lo que se aproxima en cada sueño
La intriga mágicamente transforma el día en noche
las ansias en sueño,
donde la luna alberga a cada estrella,
y entre cuentos nos cautiva en una enternecedora siesta
que se repite cada vez
que vemos lo invisible a los ojos.