mauricio aguirre
Poeta fiel al portal
Tus ojos de cocodrilo denotan una visión
de sangre y apetito,
y guardan la calma necesaria para sentir
el hambre terrestre,
con el inaudito sabor de mi alma etérea,
absoluta y silvestre.
Mi taciturna presencia vaga iracunda
como una sombría nube vagabunda,
entre los gritos de dioses que anuncian
un estruendoso celo, por besos infames
que las almas ensucian.
Y las límpidas lámparas brillan lucientes,
anunciando el principio del alba,
con centros blancos y fondos de cielos
celestes, entre los destellos de astros
suicidas y concebidos que antes en medio
de la fertilidad cósmica admiraba,
desde la absoluta y uniforme forma ausente.
de sangre y apetito,
y guardan la calma necesaria para sentir
el hambre terrestre,
con el inaudito sabor de mi alma etérea,
absoluta y silvestre.
Mi taciturna presencia vaga iracunda
como una sombría nube vagabunda,
entre los gritos de dioses que anuncian
un estruendoso celo, por besos infames
que las almas ensucian.
Y las límpidas lámparas brillan lucientes,
anunciando el principio del alba,
con centros blancos y fondos de cielos
celestes, entre los destellos de astros
suicidas y concebidos que antes en medio
de la fertilidad cósmica admiraba,
desde la absoluta y uniforme forma ausente.