Nýcolas
Poeta asiduo al portal
Meditando solitario en el estío de la luna, tras oh cuántos instantes... posando su mirada en la pálida flor nocturna las siguientes sensaciones ha cantado:
Cuando... cuando el envoltorio de los huesos
Lánguido se torna ante la fatal presencia,
¿Soy sólo yo, o hay un fantasma en mi habitación?
Veo a un nadie acostado sobre mi cama,
Porque veo sus zapatos, que son los míos.
Estoy quieto pero ¿soy yo quien se mueve
O se mueve la camisa? Cuelga en una columna.
¿Es suficiente con querer?, cuántos cariños,
Inmortales, tienen que nacer en un corazón
Antes del mediodía, sólo antes del mediodía.
Puedo ser destruido. Todos llevamos una bomba
Atómica en nuestra caja, su contador es limitado.
¿Cuántos latidos se esfuman en una lágrima?
No es lo mismo estar solo perdido o acompañado.
Y si ambos somos estúpidos al menos el futuro
Nos espera con un regalo. La cuenta, la dicha.
Todo sufrimiento vale la pena por mil besos.
Pero en el silencio se ocultan algunos corazones;
Así esto escribo con máscaras de antiguas tribus.
Oh por favor perdóname...; no eres cristiana,
Ya estoy condenado. Pues entonces que lo estoy.
Un tornado de sombras, un huracán de gritos,
Silenciosos gritos; un pajarito que se suicida
Soñando dentro de su celda, un imposible.
No soy un genio, no soy inteligente,
No soy nadie, también. Vivo entre rosas invisibles,
Ya quisiera vivir entre azucenas; si fuera un prado
O un sendero, qué simple sería, cual un mensaje
En alguna botella en algún mar, de vidrio errante pirata.
Cómo expresarse. La belleza se aleja ante tal tristeza,
Desesperada, perdida, frágil, tal sensible, grácil.
Solitario jugando con la nieve. ¿Un niño, dos niños?
El olvido y el recuerdo, extraños hermanos
En las altas y frías montañas de Asia, se miran y se sonríen,
Se alejan dibujando huellas en el valle...
Cuando... cuando el envoltorio de los huesos
Lánguido se torna ante la fatal presencia,
¿Soy sólo yo, o hay un fantasma en mi habitación?
Veo a un nadie acostado sobre mi cama,
Porque veo sus zapatos, que son los míos.
Estoy quieto pero ¿soy yo quien se mueve
O se mueve la camisa? Cuelga en una columna.
¿Es suficiente con querer?, cuántos cariños,
Inmortales, tienen que nacer en un corazón
Antes del mediodía, sólo antes del mediodía.
Puedo ser destruido. Todos llevamos una bomba
Atómica en nuestra caja, su contador es limitado.
¿Cuántos latidos se esfuman en una lágrima?
No es lo mismo estar solo perdido o acompañado.
Y si ambos somos estúpidos al menos el futuro
Nos espera con un regalo. La cuenta, la dicha.
Todo sufrimiento vale la pena por mil besos.
Pero en el silencio se ocultan algunos corazones;
Así esto escribo con máscaras de antiguas tribus.
Oh por favor perdóname...; no eres cristiana,
Ya estoy condenado. Pues entonces que lo estoy.
Un tornado de sombras, un huracán de gritos,
Silenciosos gritos; un pajarito que se suicida
Soñando dentro de su celda, un imposible.
No soy un genio, no soy inteligente,
No soy nadie, también. Vivo entre rosas invisibles,
Ya quisiera vivir entre azucenas; si fuera un prado
O un sendero, qué simple sería, cual un mensaje
En alguna botella en algún mar, de vidrio errante pirata.
Cómo expresarse. La belleza se aleja ante tal tristeza,
Desesperada, perdida, frágil, tal sensible, grácil.
Solitario jugando con la nieve. ¿Un niño, dos niños?
El olvido y el recuerdo, extraños hermanos
En las altas y frías montañas de Asia, se miran y se sonríen,
Se alejan dibujando huellas en el valle...