Arnaldo
Poeta recién llegado
De la pradera más perfumada del mundo,
recogeré las dos flores más bellas.
Una te daré al nacer nuestro amor vivaz y fecundo,
otra cuando mi alma regrese a las estrellas.
Subiré a la cumbre más alta, lo juro,
para derretir un buen puñado de hielo.
Así sentirás lo sincero de este amor tan puro,
como es el agua del deshielo.
Descenderé a lo más profundo del océano,
para traerte un poco de aventura.
Verás que lo que hago no es en vano,
es para enterrar el miedo de amarte con locura.
Y si todo esto no bastase, cariño, ¿qué cosa haría?.
¿Te entregaría pues mi alma cuando esté muriendo?.
Oh, dulce sueño que desvelan mis sueños.
Ven y enséñame a silenciar esta voz que habla en las noches,
a la mariposa que estoy sintiendo,
al suspiro imaginándote cerca,
al doloroso puñal que talla mi corazón en llamas,
y escribe lo mucho que te estoy queriendo.
recogeré las dos flores más bellas.
Una te daré al nacer nuestro amor vivaz y fecundo,
otra cuando mi alma regrese a las estrellas.
Subiré a la cumbre más alta, lo juro,
para derretir un buen puñado de hielo.
Así sentirás lo sincero de este amor tan puro,
como es el agua del deshielo.
Descenderé a lo más profundo del océano,
para traerte un poco de aventura.
Verás que lo que hago no es en vano,
es para enterrar el miedo de amarte con locura.
Y si todo esto no bastase, cariño, ¿qué cosa haría?.
¿Te entregaría pues mi alma cuando esté muriendo?.
Oh, dulce sueño que desvelan mis sueños.
Ven y enséñame a silenciar esta voz que habla en las noches,
a la mariposa que estoy sintiendo,
al suspiro imaginándote cerca,
al doloroso puñal que talla mi corazón en llamas,
y escribe lo mucho que te estoy queriendo.