adalberto gamaliel
Poeta recién llegado
lo hice enamorado
Fui yo, fui yo quien la mató,
Castíguenme a mí, y solo a mí,
He de llevar la culpa del asesinato
Pero no comprenderán, lo que aquel día sentí.
Mírenme, Mírenme bien y no me olviden
Todos vean aquel hombre condenado,
Que no merece que sus hijos lo perdonen
Pero, solo yo sé, que lo hice enamorado.
Esa noche, al llegar de trabajar
Realmente alegre yo me sentía,
El jefe un aumento me acababa de dar,
Corrí con mi familia a dar la noticia.
Abrí la puerta de mi humilde casa.
María!! María!! Que te ha pasado
María háblame!! Dime alguna cosa.
Me destrozó haberla así encontrado.
Pálida, inmóvil, enferma, triste,
Todo eso ella lo reflejaba
Mi esposa se moría en dolor
Y yo, y yo en nada ayudaba.
Recuerdo que solo en sus labios leí,
José, te amo y nunca lo olvides,
Te amo esposo mío y eres todo para mí,
Pero por favor, ya no me cuides.
Ha llegado la hora de mi muerte,
y aunque tú me veas destrozada,
por dentro estoy alegre de tenerte
y yo por ti, sigo plenamente enamorada.
Pero por favor perdóname mi amor,
Necesito de ti en este momento,
Deseo que seas tú quien calme mi dolor,
Ya no quiero, borra de mí este sufrimiento.
Fue así como todo sucedió,
Tomé una almohada, y con tanto dolor,
La coloqué en su rostro y todo se apagó,
Asesiné a mi esposa, pero lo hice por amor.
Fui yo quien la asesinó,
y a pesar de que el cáncer la mataba por dentro,
yo terminé con su vida,
fui yo quien le quito el último aliento.
Hoy mis hijos me han catalogado,
Como sucio, egoísta y despiadado,
Yo no busco su perdón, solo que me escuchen
Y que sepan, que lo hice enamorado.