Santiago_Bastidas
Poeta recién llegado
Creo que ya he olvidado como escribir…
quizás ya he olvidado de como ver con el corazón,
quizás me he vuelto un optimista más del montón procurando la vista gorda,
quizás he cambiado un poco y con ello aquella miserable forma de ver el mundo,
quizás y tan solo quizás volveré a tomar coraje para escribir una noche más.
Me cuesta tanto ver entre párrafos y renglones,
me he convertido en otra de las tantas hojas que se esparcieron en mi habitación,
las pomposidades de la vida me han acongojado,
he logrado palpar el umbral de mis temblorosas manos y mi llanto,
que dilema desplazarse en tu alma.
Siendo yo un joven valetudinario,
me siento como anciano con un alma robusta,
habiendo vivido tempestades enteras,
pero aun siendo intimidado por la llamada de unas cuantas gotas en un cielo negro,
comatoso dejaste a aquel ser que en la noche habito.
No oses confundir los protagonistas de esta vagabunda comedia,
ante ojos poco entrenados y un alma distante no distinguirás entre un grito y un susurro,
he ahí el arte de escucharte y amarte sin tocarte,
jugar con los juegos de palabras y divagar en aquellos martes,
suelo visitar nuestras letras en busca de refugio.
Olvide mi nombre y mi procedencia,
pero tengo cierto aroma impregnado en mis manos,
me resulta algo afable e inocente,
hacer reminiscencia y perderme,
buscando tu perdón.
quizás ya he olvidado de como ver con el corazón,
quizás me he vuelto un optimista más del montón procurando la vista gorda,
quizás he cambiado un poco y con ello aquella miserable forma de ver el mundo,
quizás y tan solo quizás volveré a tomar coraje para escribir una noche más.
Me cuesta tanto ver entre párrafos y renglones,
me he convertido en otra de las tantas hojas que se esparcieron en mi habitación,
las pomposidades de la vida me han acongojado,
he logrado palpar el umbral de mis temblorosas manos y mi llanto,
que dilema desplazarse en tu alma.
Siendo yo un joven valetudinario,
me siento como anciano con un alma robusta,
habiendo vivido tempestades enteras,
pero aun siendo intimidado por la llamada de unas cuantas gotas en un cielo negro,
comatoso dejaste a aquel ser que en la noche habito.
No oses confundir los protagonistas de esta vagabunda comedia,
ante ojos poco entrenados y un alma distante no distinguirás entre un grito y un susurro,
he ahí el arte de escucharte y amarte sin tocarte,
jugar con los juegos de palabras y divagar en aquellos martes,
suelo visitar nuestras letras en busca de refugio.
Olvide mi nombre y mi procedencia,
pero tengo cierto aroma impregnado en mis manos,
me resulta algo afable e inocente,
hacer reminiscencia y perderme,
buscando tu perdón.