jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿te acuerdas que te dije que al final
por mucho tiempo que me tardara
y el llanto que necesitara derramar
y los cuchillos que tuviera que desencajarme del pecho
y las noches de insomnio y las ganas de matarme
-que me cayera encima un edificio y quedar aplastado debajo-
y la desesperación y las madrugadas volviendo a los lugares
donde alguna vez estuvimos juntos para ver si acaso
encontraba quizás la remota huella de un perfume
o alcanzaba a percibir todavía un mínimo eco de tu risa;
y las gitanas a las que consultaba en sus cochambrosas moradas
riéndose de mí por ser tan estúpido y creer
que el futuro podía tener remedio
y arreglarse como a uno le viniera en gana
y tú estuvieras en él enamorada otra vez de mí;
y mis tripas en la garganta como una cuerda asfixiándome
y mi cara rota en el espejo cada mañana
los ojos vacíos y los pómulos afilados
la sensación de estar al fondo de un callejón sin salida
las ganas infinitas de tener sexo y no poder tenerlo con nadie
porque sólo tu cuerpo tenía tu coño
y ya no era mío
y los otros coños eran simples agujeros despidiendo extraños olores
que me enfermaban más y aumentaban mi desazón
y donde no había más que aire encerrado;
te acuerdas que te dije que al final
me olvidaría de ti por completo y después
iría a tu casa y te diría en tu cara
que por fin te había olvidado?
ahora el problema que tengo
es que no recuerdo dónde vives