David Yela
Poeta recién llegado
No puedo escribir
No me queda tinta
No tengo balas en la recamara
Se agoto el ingenio de escalera.
Las replicas sagaces.
Las audacias románticas.
Y solo me quedan excusas cobardes.
Mentiras piadosas.
Y uno de tus viejos coleteros.
Tirado en el caos de mi escritorio.
Las mejillas aun calientes.
Y los ojos humedecidos.
Me pregunto:
¿Por qué creer en tus mentiras
si era feliz en las mías?
No me queda tinta
No tengo balas en la recamara
Se agoto el ingenio de escalera.
Las replicas sagaces.
Las audacias románticas.
Y solo me quedan excusas cobardes.
Mentiras piadosas.
Y uno de tus viejos coleteros.
Tirado en el caos de mi escritorio.
Las mejillas aun calientes.
Y los ojos humedecidos.
Me pregunto:
¿Por qué creer en tus mentiras
si era feliz en las mías?
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