BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nunca jamás lo protegido.
Que, como solitario dosel
de hojas intermedias, apura
para regresar a sus dominios.
Nunca, lo estático o dormido.
Que, como labios estragados,
supura su superficie de rigor,
antes de alcanzar la primavera.
Como un fruto adormecido, me
conmueve la necesaria maleza.
Intuyo la raíz, el pétalo, el esplendor
acontecido: miro internamente, reduzco
la flor titubeante, miro, miro, observo
la marea acometida, y no puedo más
que dañar su piel de crucifijo.
©
Que, como solitario dosel
de hojas intermedias, apura
para regresar a sus dominios.
Nunca, lo estático o dormido.
Que, como labios estragados,
supura su superficie de rigor,
antes de alcanzar la primavera.
Como un fruto adormecido, me
conmueve la necesaria maleza.
Intuyo la raíz, el pétalo, el esplendor
acontecido: miro internamente, reduzco
la flor titubeante, miro, miro, observo
la marea acometida, y no puedo más
que dañar su piel de crucifijo.
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