Atenea Sheresada
Poeta fiel al portal
Recuerdo aquel día,
en el que me ayudaste a quitarme
el frío que sentía esa noche.
Añoro la forma en la que
el calor de tu cuerpo desbarató mis sábanas,
permitiste que mis manos traviesas jugaran
a encontrar el camino correcto.
Tus brazos fuertes, tus manos varoniles,
el sabor a sudor y la sensación de amar.
Te invitaré esta noche,
no preguntes nada, evita las dudas,
ámame como si fuera la primera y la última vez.
Cuando nuestras almas libres y dichosas
regresen a los cuerpos cansados y satisfechos,
nos sentaremos juntos y despojados de prenda alguna,
cubiertos de placer, a contemplar
lo significa el amor.
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