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Lo que daña

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
En una esquina el cielo grita,
agónico nos repite,
que el tiempo está roto,
que el ser que acompaña es vida,
que se rompen los días entre soledades,
por la edad de un sol que no ha muerto aún,

y nos repite el sol,

que en un mundo
donde la vida, efímera,
planifica su intensidad,
el tiempo es oro,

que el viento cura dolores,
gime placeres,
siempre de carne y hueso,

que el tiempo se digiere, acumulado,
con el sabor de la codicia,
y con el amargor, probable,
de la última cena,

que los ríos sin color,
cubren de transparencia las heridas,
y todo se vuelve rojo,
solo si las vidas son su sangre.

que a su vez el tiempo es veloz,
cuando se lo usa sin noción de límite,
el tiempo puede enlentecer,
cuando su límite, entre el momento,
nos devora,

que las hojas de cada árbol son historias,
que cada brisa se empeña en liberar,
junto al frío de una libertad compartida,
que acompaña,

que el tiempo no entiende de edades,
entiende el sentido profundo
de toda acción,
de un beso eterno, de un último adiós,

que en las peores circunstancias,
la verdad es una fe venerada, o temida,

que la sabiduría depende
de como se la entiende
y de como se la eternaliza,
de como el río seca
con su frío la memoria,

que el tiempo es cordura de un sabio,
y el tiempo sabio
es cordura milenaria,

que lo que daña no es el recuerdo,
sino la intención.
 
En una esquina el cielo grita,
agónico nos repite,
que el tiempo está roto,
que el ser que acompaña es vida,
que se rompen los días entre soledades,
por la edad de un sol que no ha muerto aún,

y nos repite el sol,

que en un mundo
donde la vida, efímera,
planifica su intensidad,
el tiempo es oro,

que el viento cura dolores,
gime placeres,
siempre de carne y hueso,

que el tiempo se digiere, acumulado,
con el sabor de la codicia,
y con el amargor, probable,
de la última cena,

que los ríos sin color,
cubren de transparencia las heridas,
y todo se vuelve rojo,
solo si las vidas son su sangre.

que a su vez el tiempo es veloz,
cuando se lo usa sin noción de límite,
el tiempo puede enlentecer,
cuando su límite, entre el momento,
nos devora,

que las hojas de cada árbol son historias,
que cada brisa se empeña en liberar,
junto al frío de una libertad compartida,
que acompaña,

que el tiempo no entiende de edades,
entiende el sentido profundo
de toda acción,
de un beso eterno, de un último adiós,

que en las peores circunstancias,
la verdad es una fe venerada, o temida,

que la sabiduría depende
de como se la entiende
y de como se la eternaliza,
de como el río seca
con su frío la memoria,

que el tiempo es cordura de un sabio,
y el tiempo sabio
es cordura milenaria,

que lo que daña no es el recuerdo,
sino la intención.
Muy bueno y aceptado.
Me gustó ese final.

Saludos
 

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