Anny Correar
Poeta recién llegado
Recuerdo que cuando era pequeña no me quería enamorar, simplemente porque veía mucha gente llorar después de terminar, pero fui creciendo, y el amor; es algo que no se puede combatir, así uno se encapriche diciendo que no.
Cuando comencé a sentir mis primeros caprichos por el amor, solo deseaba una cosa, que el hombre que en verdad amara fuera como mi papá, porque a él lo veía como un héroe, un hombre fiel, sincero, gran conversador y persona digna de confiar.
La vida va pasando y con ella muchas oportunidades y experiencias, algunas te cobran lagrimas y otras no deja que se acaben tu alegría.
Tiempo después lo conocí a él, la persona que toda la vida había querido, era imposible que todo lo que esperaba en un hombre lo tenia él, sabia que nunca me iba a arrepentir de aceptarlo como mi compañero de vida, sabía que mis alegrías serían mas, que mis desgracias menos y mis lagrimas no volverían a salir.
Los primeros días era como un sueño hecho realidad, aunque a raíz de las labores de los dos, poco nos veíamos, pero disfrutábamos como si fueran años. Así pasaron algunos meses, la sonrisa en mi cara era la envidia de los demás, y yo orgullosa de él comenzaba a amarlo más y más.
Hasta que de un momento atrás algo no funcionaba, todo era por la carencia de tiempo de él y la actitud que me llegaba en el momento que me sentía sola, una actitud que cuando nos veíamos indisponía a él.
Todo estaba ya mal, el silencio no venia solo de él, también se hacia de mi parte, la gente pasaba, nosotros nos mirábamos el sonreía y yo quedaba neutra. Hasta que llegó la pregunta que nunca pensé que el la diría. ¿quieres terminar?, esa pregunta fue directo a mi corazón, fue como una apuñalada en mi espalda, porque se suponía que si nos amábamos la pregunta debería ser ¿qué vamos a hacer por esta relación?, mi corazón se quedó neutro, no sabía que contestarle, unas cuantas lágrimas acompañaron el momento, las palabras no podían salir....
Pensé que sería del mundo sin él y que sería con él, pero todo era neutro, era mas el dolor desde que recibí la pregunta. Lo único que me pudo salir fue hablamos mañana.... y me fui caminando a mi casa llorando.
Pero mañana? que haré mañana?
Cuando comencé a sentir mis primeros caprichos por el amor, solo deseaba una cosa, que el hombre que en verdad amara fuera como mi papá, porque a él lo veía como un héroe, un hombre fiel, sincero, gran conversador y persona digna de confiar.
La vida va pasando y con ella muchas oportunidades y experiencias, algunas te cobran lagrimas y otras no deja que se acaben tu alegría.
Tiempo después lo conocí a él, la persona que toda la vida había querido, era imposible que todo lo que esperaba en un hombre lo tenia él, sabia que nunca me iba a arrepentir de aceptarlo como mi compañero de vida, sabía que mis alegrías serían mas, que mis desgracias menos y mis lagrimas no volverían a salir.
Los primeros días era como un sueño hecho realidad, aunque a raíz de las labores de los dos, poco nos veíamos, pero disfrutábamos como si fueran años. Así pasaron algunos meses, la sonrisa en mi cara era la envidia de los demás, y yo orgullosa de él comenzaba a amarlo más y más.
Hasta que de un momento atrás algo no funcionaba, todo era por la carencia de tiempo de él y la actitud que me llegaba en el momento que me sentía sola, una actitud que cuando nos veíamos indisponía a él.
Todo estaba ya mal, el silencio no venia solo de él, también se hacia de mi parte, la gente pasaba, nosotros nos mirábamos el sonreía y yo quedaba neutra. Hasta que llegó la pregunta que nunca pensé que el la diría. ¿quieres terminar?, esa pregunta fue directo a mi corazón, fue como una apuñalada en mi espalda, porque se suponía que si nos amábamos la pregunta debería ser ¿qué vamos a hacer por esta relación?, mi corazón se quedó neutro, no sabía que contestarle, unas cuantas lágrimas acompañaron el momento, las palabras no podían salir....
Pensé que sería del mundo sin él y que sería con él, pero todo era neutro, era mas el dolor desde que recibí la pregunta. Lo único que me pudo salir fue hablamos mañana.... y me fui caminando a mi casa llorando.
Pero mañana? que haré mañana?