ana veledo
Poeta recién llegado
En un habitación,
cortinas de tela oscura
tenue luz de vela
y dos espléndidas figuras.
Desde el rincón
se hace el silencio,
se agazapa en su esquina
y se vuelve un mirón,
surge un aroma
del suelo... al techo
de la ventana a la puerta,
una esencia despierta
y un perfume,
de dos suspiros entremezclados
deja al silencio enamorado
y se acomoda...
En mitad de esa nada,
nace un sentimiento
pura emoción
que anula el pensamiento.
Una mirada cruza dulcemente
ante unos ojos grandes y vivos
anclando el tiempo a ese presente
y olvidando todo lo vivido,
tiernamente se extiende una mano
seguida de un brazo dudoso
un sentimiento tan humano,
un impulso tan poderoso
que el silencio, sin avisar
interrumpe tanta calma,
ríe, de felicidad
llora de amor su alma.
Y esa mano que viaja
llega, casi a alcanzar
un rostro que ha olvidado
la palabra "rechazar"...
el tiempo relentiza sus segundos
por inmortalizar esta mágica escena
sabe, que merecen la pena
los amores tiernos y profundos.
Ya ha llegado...
¡Que eterna delicia!
el sentir que te han amado
y ha bastado una caricia...
cortinas de tela oscura
tenue luz de vela
y dos espléndidas figuras.
Desde el rincón
se hace el silencio,
se agazapa en su esquina
y se vuelve un mirón,
surge un aroma
del suelo... al techo
de la ventana a la puerta,
una esencia despierta
y un perfume,
de dos suspiros entremezclados
deja al silencio enamorado
y se acomoda...
En mitad de esa nada,
nace un sentimiento
pura emoción
que anula el pensamiento.
Una mirada cruza dulcemente
ante unos ojos grandes y vivos
anclando el tiempo a ese presente
y olvidando todo lo vivido,
tiernamente se extiende una mano
seguida de un brazo dudoso
un sentimiento tan humano,
un impulso tan poderoso
que el silencio, sin avisar
interrumpe tanta calma,
ríe, de felicidad
llora de amor su alma.
Y esa mano que viaja
llega, casi a alcanzar
un rostro que ha olvidado
la palabra "rechazar"...
el tiempo relentiza sus segundos
por inmortalizar esta mágica escena
sabe, que merecen la pena
los amores tiernos y profundos.
Ya ha llegado...
¡Que eterna delicia!
el sentir que te han amado
y ha bastado una caricia...