Franco Harris
Poeta recién llegado
Hoy regreso a plasmar mis palabras,
sonrisas fueron que ahora vuelan besando el suelo
desde el otoño dorado del duelo
donde caen silenciosas las sombras.
Y llueve, si que llueve ¡vaya diluvio que hiere!
No son lágrimas, no son llanto,
si acaso de despedida un fino canto
porque, decir adiós es lo que el alma prefiere.
Pero a donde quiera que vaya recordará sin remedio
que no te ama quien soporta el sacrificio
sino quien sacrifica el amor por tu beneficio
deseando que en libertad venzas el tirano miedo
A vivir, a morir, a volar, a caer, a levantarte y volver a perder.
A sentir, a confiar, a avanzar, a soñar y por fin entender...
Que el poder de las palabras puede matar
Y que siendo ignoradas, al suplicio te pueden atar.
Que, con lamentos y disculpas, los muertos no se levantan
aun siendo por error, la espada atraviesa el corazón
y en su agonía antes de perder la razón,
todas las ilusiones, todas las emociones, al dolor le cantan.
Después... después la lluvia cesa, el cielo se ha cansado de llorar
Tu no debes hacerlo por mi, no levantes una piedra en mi honor,
vivo no lo tuve, muerto de nada me sirve el horror
de saber que ahora de rodillas te conformas con orar
Pues, por más que lo intentes...
El amor no es eterno si ni siquiera lo sientes.
sonrisas fueron que ahora vuelan besando el suelo
desde el otoño dorado del duelo
donde caen silenciosas las sombras.
Y llueve, si que llueve ¡vaya diluvio que hiere!
No son lágrimas, no son llanto,
si acaso de despedida un fino canto
porque, decir adiós es lo que el alma prefiere.
Pero a donde quiera que vaya recordará sin remedio
que no te ama quien soporta el sacrificio
sino quien sacrifica el amor por tu beneficio
deseando que en libertad venzas el tirano miedo
A vivir, a morir, a volar, a caer, a levantarte y volver a perder.
A sentir, a confiar, a avanzar, a soñar y por fin entender...
Que el poder de las palabras puede matar
Y que siendo ignoradas, al suplicio te pueden atar.
Que, con lamentos y disculpas, los muertos no se levantan
aun siendo por error, la espada atraviesa el corazón
y en su agonía antes de perder la razón,
todas las ilusiones, todas las emociones, al dolor le cantan.
Después... después la lluvia cesa, el cielo se ha cansado de llorar
Tu no debes hacerlo por mi, no levantes una piedra en mi honor,
vivo no lo tuve, muerto de nada me sirve el horror
de saber que ahora de rodillas te conformas con orar
Pues, por más que lo intentes...
El amor no es eterno si ni siquiera lo sientes.