la vehemente
Poeta recién llegado
Aprendí mucho
gracias a ese gran
dolor causado,
y sigue la astilla
mas ya no lastima
ya no duele más,
sólo entre y salí
de dudas ajenas,
de fútiles penas,
para volver
y decirte en la cara
lo que el silencio
me arrancaba
me arrancaba
por esperanza
ese ultimo soplido
de fantasía,
entre lo que era
y lo que yo creía
creía que eras
alguien más,
no tanto como distinto,
pero tampoco
pensé que fueras
hijo de tigre pinto
no tanto como un Dios
pero si te creía
lo bastante,
como para que
te doliera este adiós.