Lo que entonces no vi
debido a la torpeza de mis ojos,
a la sangre miope
de los enamorados,
me muestra ahora tu quietud de antaño.
El calendario es la sabiduría
que a mí me falta cuando miro al tiempo.
No te movías al vaivén del péndulo
salado de la mar, no respirabas
el perfume mestizo
y exclusivo
que brota de un plural en el deseo.
Estabas exiliada de los anfiteatros
desde los que veíamos la escena
que ahora se repite en la distancia,
porque las sensaciones son tan largas
que abarcan más allá de su materia,
de la ceguera de creerme el dios
de la oración carnal
que tu espíritu implora.
debido a la torpeza de mis ojos,
a la sangre miope
de los enamorados,
me muestra ahora tu quietud de antaño.
El calendario es la sabiduría
que a mí me falta cuando miro al tiempo.
No te movías al vaivén del péndulo
salado de la mar, no respirabas
el perfume mestizo
y exclusivo
que brota de un plural en el deseo.
Estabas exiliada de los anfiteatros
desde los que veíamos la escena
que ahora se repite en la distancia,
porque las sensaciones son tan largas
que abarcan más allá de su materia,
de la ceguera de creerme el dios
de la oración carnal
que tu espíritu implora.