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Lo que es la vida

E.Fdez.Castro

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Óleo de Merchi Brianes

Amigo, lo que es la vida,
cuando íbamos a las fiestas
nos reíamos de todo,
y las imágenes nuestras
a las mozas agradaban,
hasta las viejas abuelas,
con todita parsimonia,
nos ofrecían sus nietas
con permiso de sus madres
para bailar en las fiestas.
Ya somos unos ancianos,
por bien pasar los sesenta,
cargados tales los burros
con nuestras ruinas a cuestas,
el peso de los fracasos,
de nuestras vidas desiertas.
Con una pequeña paga,
a mi cuerpo la sustenta
la Seguridad Social
que tengo que agradecérsela
porque poco contribuí
para sufragar mi cuenta.
Con todo esto a mí me sobra
para impuestos de la hacienda,
para comida sencilla,
incluso para taberna;
mas a ti te miro mal,
con botas de regar, esas,
con los pantalones sucios,
y sucia la camiseta,
con un andar tan cansino,
no propio de época nuestra.
Mi dilema siempre ha sido
el de buscar la moneda
o tener la libertad
que a este vivir me lleva;
he elegido lo segundo
en esta mía carrera
que me llevó a donde estoy:
sin mujer nuera ni suegra,
sin hijos a quien imbuir
mis afanes y quimeras.
Pero a ti, mal te ha tratado,
esta vida de miseria,
a ti que me superaste
en trabajo y carrera,
yo sólo con bachiller,
mas tú dirigiste empresas;
te llamaban don José,
y a mí, pues, ni me acuerda.
No le hiciste ningún caso
a las advertencias nuestras:
cuando ella te llamaba;
para quererte no era,
si no para que pagaras
su gran abultada cuenta;
dejabas a tus amigos,
y corrías junto a ella,
porque tenía contornos
de una figura esbelta,
que enmascaraba la arpía
que llevaba en la cabeza.
Le compraste un gran piso,
compartiste tu gran cuenta,
para tu nido poner
en manos de tu princesa
y te dejara trinar
como jilguero a su vera.
La cuenta la trasladó
a su flamante libreta
y el piso se lo quedó
porque en su suma vileza
no le importó tu sentir
ni que cabeza, perdieras;
y la que tanto querías
resultó ser una de esas.
No quieres jubilación
porque no te da la cuenta,
prefieres la fría azada
para remover la tierra
y plantar tus hortalizas
que resultan más sinceras,
y así poder vivir
en tu verde primavera,
que te ayuda a olvidar
a la consorte de pena.

P.D. Dos casos reales.

Castro
13 de septiembre del 2023.​
 

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