davidul
Poeta asiduo al portal
La descuidada ventisca
aprisionó la células de mi alma
hipnotizándome
por las curvilíneas pestañas,
juguetonas y frenéticas,
dibujando un sol con su pincel
para un caprichoso amanecer,
que añora su parpadear.
Sus ojos hablaban,
pero no confesaron,
ni borrachos dijeron,
de donde sacaron el color de sus lunares,
color de todos mis males,
que me acompañan
en mis frías noches,
y en las heladas escarchas
de heladoras mañanas.
Escondiste tus contrastes en mis paisajes,
y tus misterios imperan en mis quejas,
tus suspiros calcinaron mis cielos,
tiñendo mi vida con los eclipses
son mas oscuros,
que lo negro.
Y no sé, que habrá de cierto,
en la mitad de mi historia,
y es que no sé, si me engañaste tú.
o mi traicionera memoria.
Pero lo que hay de concreto,
que lo único cierto que poseemos,
son los frágiles fragmentos
de un salvaje viento,
desvanecido en la líneas del tiempo.