jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
laura tiene cuarenta y pico
es bonita de perfil y de frente
y su cuerpo es de esos que están hechos
a base de fibras y huesos largos y delgados
su piel sin embargo está ya ligeramente ajada
y flácida debajo del mentón y en los antebrazos
y en el abdomen y los muslos de la entrepierna
-y su cara a mediodía y sin maquillaje te hace pensar
en un camino de tierra en medio de una llanura polvorienta-
pero laura es una chica simpática
y te afloja las nalgas por menos de 15 dólares
le encanta coger y te hace lo que le pidas
te aseguro que si tienes la precaución de apagar la luz
o cerrar los ojos mientras ella te lo trabaja
cuando salgas del cuarto vas a poder jurar
que aquello fue la cogida más maravillosa de tu vida
o una cosa por el estilo;
después de coger por lo regular invito a laura
a tomarnos unas cervezas en el bar junto al hotel
ponemos canciones de juan gabriel y fumamos
y le pregunto qué piensa hacer con su vida
si seguirá puteando o tiene ya hechos sus ahorros
-en realidad me importa una mierda saberlo
pero ni modo de hablar de física cuántica-
"tal vez me vaya a vivir contigo, villa
y te haga mamadas mientras escribes tus pendejadas"
es lo que me gusta de laura
que le chupa un huevo lo que viene después
de la siguiente curva en el camino
vive el momento y un minuto está contigo
tomándose una cerveza y cantando el noa noa
y al siguiente minuto está de vuelta en el cuarto
intentando poner en pie la verga adormilada
de su octavo o noveno cliente de la noche;
cuando me voy del bar y regreso a mi casa
y las calles vacías me recuerdan mi vida
y mis fracasos y miedos y que no encontré el amor
pienso en laura y su sonrisa perfecta
su indiferencia y su cuerpo que se va quebrando
inexorablemente a cada embate del paso del tiempo
y puedo casi llegar a entrever que más adelante
tal vez aún habrá para mí en alguna parte
una remota esperanza de arreglar estos asuntos
o una cosa por el estilo