Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Te vi partir
con los bolsillos llenos de silencios
y la mirada rota en dirección contraria.
Nos quedamos callados
como si el amor pudiera medirse en orgullo
y el orgullo no doliera
cuando ya no hay nadie que escuche.
Guardamos besos
como quien guarda pan para tiempos mejores,
olvidando que el hambre del alma
no entiende de calendarios.
Nos quisimos mal,
a destiempo, a pedazos,
con la lengua llena de espinas
y el corazón en pausa.
Ahora somos eso:
un te quiero que se voló con el viento,
una promesa en ruinas,
una historia sin punto final.
Somos todos los “quizás”
que nunca se atrevieron,
todos los abrazos que se murieron
sin haberse dado.
No fue falta de amor,
fue exceso de miedo.
Fue mirar la herida del otro
y no saber curarla.
Quizás, en otra vida,
nos miremos sin relojes,
sin ese tic tac que apuraba los errores.
Quizás, esta vez,
digamos lo justo a tiempo,
y no cuando ya es demasiado tarde
para volver.