Sorayaestuvoaquí
Poeta asiduo al portal
Tan libre era,
como el Orlando de Virginia.
La ausente yo y otros fantasmas,
durante treinta y dos años,
febril y hechizada,
tan percibida como rota,
tan obsoleta como virgen.
Hubo besos ácidos bajo la lluvia pura,
hubo labios rotos bajo sábanas aleatorias,
hubo fulgor al describirte con adjetivos,
desde el primer vómito por el embrión
que se disipa en la edad
de la sabiduría.
No esperó la inocencia.
El algún punto de la autopista
sigue parado
mi salvajismo
para llevarme de vuelta a casa.
como el Orlando de Virginia.
La ausente yo y otros fantasmas,
durante treinta y dos años,
febril y hechizada,
tan percibida como rota,
tan obsoleta como virgen.
Hubo besos ácidos bajo la lluvia pura,
hubo labios rotos bajo sábanas aleatorias,
hubo fulgor al describirte con adjetivos,
desde el primer vómito por el embrión
que se disipa en la edad
de la sabiduría.
No esperó la inocencia.
El algún punto de la autopista
sigue parado
mi salvajismo
para llevarme de vuelta a casa.