Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
La verdad de los otros no la entiendo
al igual que la mía.
La palabra: “justicia universal”
no existe;
agonizante el sol que cae
en los desiertos sin sombra.
Me resulta difícil entender
esa coreografía de los que dictan órdenes
sin mirar en los espejos.
La lluvia
se queda atrapada en las pestañas
como sed que pierde sus raíces
y no derrota al polvo.
Un camino que parece despejado y no lo es;
la luz de la linterna que molesta al ciego
al palpar el dorso de la mano
y se detiene
en esa suciedad que no miente a la uña,
en ese vulgar aguacero de serpientes.
Pero no es verdad
aquello que pronostican
en los mapas del tiempo
las isobaras muy juntas;
el viento aprieta en los ombligos
su fuerza devastadora;
y en esta noche las estrellas
abrirán sus bocas al espacio
y dirán mentiras
que en el día no se atreven,
porque es mejor golpear antes
que no ver
lo que nos está pasando.